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El Cristo de la Fe, o más conocido como Cristo de los Alabarderos, saldrá en
procesión el Viernes Santo por tercera vez desde que la Congregación recuperara
una tradición que se había perdido durante la Guerra Civil.
En 2001, “algunos componentes de la Guardia
Real decidieron con ilusión volver a poner en marcha la Congregación que
había permanecido dormida desde entonces”, explicó para Veritas
Ignacio Pío Martínez Ara, Hermano Mayor de la Congregación.
La Congregación nació originariamente en 1632
“por desagravio de la quema de un Cristo por parte de los judíos” en la calle
de las Infantas. Desde entonces, la capilla del Cristo se situó en la
parroquia de San Sebastián de Madrid y estuvo estrechamente vinculada con el
Palacio Real. La Congregación procesionaba siempre el Viernes Santo, y el
Cristo era escoltado en su recorrido por el cuerpo de Alabarderos, de ahí el
nombre por el que popularmente se le ha conocido desde entonces.
En la Guerra Civil, la imagen se perdió al ser
incendiada la iglesia de San Sebastián y la Congregación fue perdiendo
identidad hasta que desapareció cuando murió el último congregante.
Ignacio Pío Martínez Ara explicó a Veritas que
la recuperación de la Congregación se ha llevado con “mucho esfuerzo e
ilusión. Empezamos poquitos y ya somos más de 600 congregantes y, aunque
iniciamos como una congregación militar, ahora hay más civiles que
militares”.
La Congregación del Santísimo Cristo de los
Alabarderos ha sido retomada por la Guardia Real “porque somos hereditarios
de la tradición”, explica Ignacio Pío Martínez Ara, “pero cualquier persona
tiene acceso a la Congregación”. La Congregación está registrada en el
Ministerio de Justicia y sus estatutos fueron aprobados por el Arzobispado
Castrense de España.
El Cristo que actualmente se procesa es obra
de los hermanos Martínez, de Horche (Guadalajara), que en 2002 la tallaron en
madera de cedro policromada.
La procesión de Viernes Santo es, según
Ignacio Pío Martínez Ara, “una procesión sencilla, de las más sencillas que
hay en Madrid. No buscamos la notoriedad ni la vistosidad sino que buscamos
sacar a nuestro Cristo y continuar con una tradición que creo que es muy
bonita”. El Cristo se lleva en andas por 32 anderos y escoltado por la
Guardia Real, herederos del Real Cuerpo de Alabarderos y de las Reales
Guardias de Corps.
La procesión no va acompañada por banda
musical sino únicamente por pífanos (flautines de tono muy agudo que se tocan
en las bandas militares) y tambores. También procesan, junto a los
alabarderos, nazarenos y mujeres con peineta, seguidos por miembros de la
Congregación.
La procesión, que cuenta con la presencia del
Arzobispo Castrense, sale por la Puerta del Príncipe del Palacio Real y
recorre las calles del centro de Madrid hasta llegar a la parroquia de San
Sebastián situada en la calle Atocha 39.
En la procesión se hacen dos paradas
significativas: una en la catedral de la Almudena y otra en la iglesia
arzobispal castrense (calle Sacramento, 11), donde “entramos y tenemos un
saludo, al ser nuestra catedral, por así decirlo”. La llegada a la parroquia
de San Sebastián “es un momento muy emotivo”, explica el Hermano Mayor,
“porque debido a cómo es la puerta, los anderos tienen que ponerse de
rodillas y llevar las andas casi a ras del suelo. Es un esfuerzo tremendo el
que tienen que hacer después de toda la procesión. De rodillas, casi rozando
con las manos en el suelo, van metiendo poquito a poco el Cristo hasta que lo
dejan dentro y allí, ya con alegría, lo elevamos. Y ésta es nuestra
procesión: sencilla y emotiva”, explica Ignacio Pío Martínez Ara.
La procesión saldrá el Viernes Santo a las 19
horas y tendrá el siguiente itinerario: Salida del Palacio Real por la Puerta
del Príncipe - Plaza de Oriente - Calle Bailén - Calle Mayor- Calle del
Sacramento- Plaza del Cordón - Calle del Cordón - Pza. de la Villa - Calle
Mayor- Calle Ciudad Rodrigo- Pza. Mayor - Calle de la Sal - Calle Postas -
Calle Zaragoza - Pza. de la Provincia - Calle de Atocha - Calle de San
Sebastián - Parroquia de San Sebastián.
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